El ilustrador Leal da Câmara en el Museo Lázaro Galdiano


Tomás Júlio Leal da Câmara (Pangim-Nova Goa, India, 1876 – Sintra, 1948) fue un conocido ilustrador, pintor, diseñador y caricaturista portugués que se autoexilió en España, entre 1898 y 1900, al ser acusado de un delito de imprenta por sus caricaturas críticas con la situación política y social de su país. Esta estancia le marcó personal y profesionalmente y, pese a su brevedad, le resultó muy fructífera si tenemos en cuenta el número de trabajos publicados, el reconocimiento profesional que obtuvo y su participación en la vida cultural madrileña, especialmente en las tertulias de los cafés, donde conoció a Valle-Inclán, Benavente, Bargiela, Juan Ramón Jiménez, Sancha o Rubén Darío.

SANCHA: Caricatura de Leal da Câmara, "Madrid Cómico" (27-1-1900)
SANCHA: Caricatura de Leal da Câmara, “Madrid Cómico” (27-1-1900)

En Madrid colaboró, fundamentalmente, con Madrid Cómico (1880-1923), Vida y Arte (1900) y La vida literaria (1899). En Madrid Cómico publicó su primer trabajo el 7 de octubre de 1899, revista que había incorporado en su tercera etapa nuevos colaboradores y jóvenes dibujantes como Sancha, Medina Vera o Santana Bonilla. Desde entonces y hasta el 31 de mayo de 1902, fecha de su última colaboración, Leal da Câmara publicó regularmente en Madrid Cómico numerosas viñetas y caricaturas, como la portada dedicada a Emilia Pardo Bazán que aquí presentamos. Tras su estancia madrileña se estableció en París donde coincidió con Sancha y colaboró, entre otras publicaciones, con Le Diable, Le Rire y con Assiete au Beurre. Para José Francés, Leal da Câmara y Sancha fueron los renovadores de la caricatura española, los que crearon una escuela que rompió con el siglo XIX. Mingote, en su discurso de entrada en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (20 de noviembre de 1988), lo destacó –junto a Tovar y Fresno– como uno de los “extraordinarios caricaturistas de la nueva manera”.

Caricatura de Emilia Pardo Bazán

TOMÁS LEAL DA CÂMARA: Emilia Pardo Bazán, 1900. Lápiz, carboncillo y gouache sobre papel, 469 x 442 mm. Museo Lázaro Galdiano. Inv. 8863
TOMÁS LEAL DA CÂMARA: Emilia Pardo Bazán, 1900. Lápiz, carboncillo y gouache sobre papel, 469 x 442 mm. Museo Lázaro Galdiano. Inv. 8863

Caricatura de Emilia Pardo Bazán (La Coruña, 1851-Madrid, 1921) en la que el autor ha exagerado el cuerpo orondo de la escritora gallega a la que, incluso, dota de una enorme nariz ajena a su fisonomía. Aparece representada con una estola de piel, gesto concentrado y sonrisa entre bonachona y socarrona que, al parecer, sí le era propia. En esta obra el autor abunda en la distorsión cómica de los rasgos generosos de la escritora; además, también presenta un estilo más acabado y naturalista respecto a otros trabajos en los que predominan la línea, el color y las superficies planas. Este simpático retrato fue portada de Madrid Cómico el 17 de febrero de 1900, lugar que la novelista ya había ocupado en otras dos ocasiones: el 10 de mayo de 1885 y el 27 de abril de 1895, en ambos casos con dibujos de Cilla. Esta publicación también había reproducido, el 23 de abril de 1898, el retrato que le hizo Vaamonde, muestra de la popularidad y presencia habitual de la autora gallega en la prensa española del momento.

Aunque desconocemos la época y circunstancias en las que este dibujo entró en la Colección, no parece muy aventurado pensar que José Lázaro lo adquiriera –tal vez en un lote al cierre de Madrid Cómico en 1923– movido por su amistad con la protagonista. Esta circunstancia se sumaría a su interés por el arte de la caricatura, como pone de manifiesto la colección que ahora presentamos o la presencia en su biblioteca de un destacado conjunto de monografías sobre el asunto.

La caricatura de Emilia Pardo Bazán por Tomás Leal da Câmara fue portada de la revista "Madrid Cómico" el 17 de febrero de 1900
La caricatura de Emilia Pardo Bazán por Tomás Leal da Câmara fue portada de la revista “Madrid Cómico” el 17 de febrero de 1900

Emilia Pardo Bazán y José Lázaro Galdiano

Pardo Bazán y Lázaro se conocieron durante la Exposición Universal de Barcelona de 1888 e iniciaron una breve relación sentimental que más tarde se transformaría en amistad y en estrecha colaboración profesional, ya que la escritora participó en la puesta en marcha de la revista y editorial de Lázaro, La España Moderna (1889-1914). Desconocemos si el editor y coleccionista tuvo ocasión de conocer a Leal da Câmara, pero sí sabemos que tuvieron, al menos, un amigo en común: Rubén Darío. El poeta conoció a Lázaro en 1892 y, siete años después, alabó su colección en un artículo redactado tras visitar su domicilio de la Cuesta de Santo Domingo (“Una casa Museo”, 24 de febrero de 1899). Ese mismo año el nicaragüense conoció a Leal da Câmara al coincidir en las redacciones de las revistas en las que ambos colaboraban, así como en los cafés a cuyas tertulias asistían. Un año después, el dibujante portugués realizó esta caricatura de la escritora gallega, amiga del coleccionista, obra que terminaría formando parte de la Colección Lázaro.

Texto: Carlos Sánchez Díez / Ayte. de conservador del Museo Lázaro Galdiano.

Blog creado y actualizado por: Jose Mª Martín Écija | Internet y nuevos medios | Fundación Lázaro Galdiano.

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